Esta es la pregunta que más me llega por privado. Y también es la que más se responde mal en internet, porque casi siempre la responde alguien que tiene algo que ganar con tu decisión.
Si busco "cursos de belleza online", todas las academias online me dicen que online es lo mejor. Si busco presencial, lo mismo al revés.
Yo doy cursos online. Eso significa que tengo un sesgo obvio, y prefiero decírtelo antes que dejarte descubrirlo a mitad del artículo. Lo que voy a intentar hacer acá es la comparativa que me hubiese gustado leer cuando yo estaba del otro lado, eligiendo cómo formarme.
Spoiler: hay personas para las que presencial es claramente la mejor opción. Y hay personas para las que online es claramente la mejor opción. El problema es que casi nadie te ayuda a identificar en cuál de los dos grupos estás.
Lo que un curso presencial realmente te da
Corrección en tiempo real. Esta es la ventaja más concreta y más difícil de replicar. Cuando estás aprendiendo una técnica nueva, ya sea lifting de pestañas, diseño de cejas o lo que fuera, tener a alguien que mira tu trabajo y te dice "acomodá el molde dos milímetros a la izquierda" en el momento exacto acelera el aprendizaje de una forma que ningún video puede igualar.
Práctica supervisada desde el primer día. En un curso presencial bien dictado, practicás sobre modelos reales con alguien al lado que interviene si algo no está saliendo bien. Para técnicas que involucran productos químicos o precisión milimétrica, eso tiene un valor real.
El factor humano. Aprender con otras personas en la misma situación que vos, con sus dudas, sus errores, sus preguntas, tiene algo que el formato online no reproduce igual. La dinámica de grupo, las conversaciones del break, las conexiones que se hacen en ese espacio. Para muchas personas eso es parte del aprendizaje.
Nada para gestionar tecnológicamente. Llegás, aprendés, te vas. Sin plataformas, sin videos que cargan lento, sin tener que organizarte para ver el módulo 4.
Lo que un curso presencial realmente te cuesta
Y acá está la parte que casi nadie calcula antes de inscribirse.
El precio que ves no es el precio real. Al costo del curso sumale: traslado de ida y vuelta (si el curso no es en tu barrio, puede ser significativo), comida si el curso es de día completo, alojamiento si es en otra ciudad, y los días que no podés trabajar porque estás en el curso. Para muchas profesionales que ya están trabajando, un día sin atender es un día sin ingresos.
La geografía limita las opciones. Los mejores cursos presenciales en Argentina están concentrados en AMBA. Si vivís en Córdoba, Mendoza, Rosario o cualquier ciudad del interior, tus opciones presenciales locales son limitadas. Las buenas opciones implican viajar, y viajar cuesta.
Una sola oportunidad de verlo. En un curso presencial, si no entendiste algo en el momento, podés preguntar, pero no podés rebobinar. Una vez que termina la clase, terminó. Si tres semanas después necesitás repasar cómo se hace el mapeado, dependés de tus apuntes y tu memoria.
La fecha fija no negocia. El curso es el sábado 15. Si ese día tenés un compromiso, te enfermás o te surge algo de trabajo, perdiste el lugar o tenés que ver cómo reprogramar. La flexibilidad es cero.
Lo que un curso online realmente te da
Repetición ilimitada. Esta es la ventaja que más subestiman las que nunca hicieron un curso online serio. Podés ver el módulo de lifting de pestañas una vez, practicar, volver a verlo, practicar de nuevo, pausar en el segundo exacto en que la instructora hace el paso que no entendiste. Eso no tiene equivalente presencial.
Ritmo propio. Si tenés hijos, trabajo en relación de dependencia, o simplemente tu vida no te permite bloquear un sábado entero, el online te permite aprender a las 10 de la noche, en el colectivo, en el tiempo libre que tenés. Sin pedir permiso a nadie.
Acceso a formación de cualquier parte del mundo. El mejor curso del tema que te interesa puede estar en Buenos Aires, en México, en España. Online, la geografía no es un límite.
Costo total más bajo en la mayoría de los casos. El precio del curso online suele ser menor al presencial, y encima no sumás traslado, comida, alojamiento ni días sin trabajar.
El material no desaparece. Lo que aprendiste en el módulo 3 sigue ahí en seis meses cuando necesitás repasar algo antes de hacer tu primer lifting con tinte. El acceso al contenido no vence con el curso.
Lo que un curso online no resuelve bien
Ser honesta también implica decir esto.
Si necesitás que alguien te corrija las manos en tiempo real, online no lo reemplaza. Se puede compensar con buenas clases en vivo, comunidades activas de alumnas y prácticas con modelos reales antes de atender clientas pagas, pero el ojo de una instructora encima tuyo en el momento exacto es algo que online no puede igualar del todo.
Requiere más autodisciplina. En un curso presencial, la estructura la pone el formato: llegás a tal hora, hacés esto y esto, te vas. En online, tenés que ser vos quien se organice. Si sos de las que empiezan cosas y no terminan, o que "van a ver el módulo esta semana" y pasan tres meses, el online te va a costar más que la técnica.
El componente social es diferente. Las conexiones que se hacen en un curso presencial tienen otra intensidad. Si eso es importante para vos, y para muchas lo es, online lo da de otra forma pero no de la misma forma.
Entonces, ¿Quién debería elegir cada uno?
Presencial tiene más sentido si:
Estás en AMBA o cerca de donde se dicta el curso y el traslado no es un problema.
Tenés disponibilidad horaria para ir los días que corresponde sin que te genere un conflicto.
Sos una persona que aprende mucho mejor con alguien al lado y la dinámica grupal te potencia.
El presupuesto total (curso + traslados + días sin trabajar) entra en tu posibilidad sin forzar nada.
Es tu primera técnica y querés la corrección en tiempo real desde el día uno.
Online tiene más sentido si:
Vivís en el interior del país o fuera de Argentina.
Tenés hijos, trabajo, compromisos que hacen difícil bloquear días completos.
Sos autodidacta, te manejás bien sola y valorás poder repetir el contenido cuantas veces necesitás.
Querés acceder a una formación específica que no está disponible cerca tuyo.
El presupuesto es un factor y necesitás optimizar el costo total de la formación.
Ya tenés experiencia en el rubro y lo que buscás es profundizar una técnica específica.
Lo que sí aplica en los dos casos
Ningún formato te enseña todo lo que necesitás saber. El curso, sea presencial u online, te da la formación y la base. Lo que hacés después del curso es lo que determina si eso se convierte en un negocio o en un certificado que cuelga en la pared.
La práctica post-curso, la construcción de cartera, aprender a cobrar, a conseguir clientas, a gestionar la agenda: eso lo tenés que construir vos. Y eso no depende de si el curso fue presencial u online.
¿Estás en el punto de decidir cómo formarte?
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Erica Hardt es directora de Brow & Lash Academy, con más de 4.000 alumnas formadas en Argentina y Latinoamérica. Además de la formación técnica en cejas y lifting de pestañas, se especializa en gestión de negocios para profesionales de la belleza