Una de las preguntas que más escucho de las chicas que recién arrancan y también de las que ya llevan años trabajando y sienten que algo no les está funcionando, es: ¿dónde trabajo?
¿Me armo algo en casa? ¿Alquilo un lugar? ¿Voy a domicilio? ¿Me postulo en un salón?
La respuesta que nadie quiere escuchar es: depende. Pero esta vez "depende" tiene criterios concretos. No es una respuesta para zafar, es que elegir el modelo equivocado en el momento equivocado es una de las razones principales por las que muchas emprendedoras trabajan el doble y ganan la mitad.
Primero lo primero: ¿qué es un modelo de negocio?
Es la forma en que elegís ofrecer tus servicios y ganar dinero. Define cómo trabajás, dónde, para quién y con qué nivel de riesgo. Y lo más importante: ningún modelo es definitivo. Lo que funciona hoy puede no funcionar en dos años, y eso está bien.
El error está en quedarse atascada en un modelo que ya no sirve por miedo al cambio, o en saltarse etapas porque alguien dijo que lo suyo era tener un local propio desde el día uno.
Acá van los modelos más comunes, con lo que realmente implica cada uno.
1. Home studio
Qué es: atendés en tu propia casa, una habitación separada, un garage, un espacio del living convertido en estudio.
Para quién tiene sentido: para las que recién arrancan, o para las que quieren reducir costos fijos sin perder profesionalismo. También para las que ya tienen una base de clientas y quieren bajar la estructura.
Lo que tiene de bueno: compartís el costo del alquiler y los servicios con tu vivienda. No pagás un alquiler extra. El riesgo es mínimo comparado con mantener un local mes a mes. Podés construir clientela sin presión financiera.
Lo que hay que tener en cuenta: requiere separar bien los espacios, física y mentalmente. La clienta que entra a tu casa tiene que sentir que entra a un estudio, no a tu cocina. Y vos tenés que poder desconectarte cuando terminás de trabajar. No todas pueden trabajar desde su casa y está bien reconocerlo antes de invertir en armar el espacio.
El riesgo más común: quedarse en el home studio por comodidad mucho después de que ya no tiene sentido, cuando los números indican que podrías estar ganando más con otro modelo.
2. Freelancer / a domicilio
Qué es: vos te movés. Vas a la casa de las clientas, a eventos, a donde te necesiten.
Para quién tiene sentido: para las que no tienen espacio en casa o no quieren recibir clientas ahí, y todavía no están en condiciones de alquilar un lugar. También como modelo complementario al home studio para ciertos servicios.
Lo que tiene de bueno: cero costo fijo de espacio. Podés arrancar con mínima inversión. Y hay nichos donde el servicio a domicilio se paga muy bien, no todo domicilio es barato.
Lo que hay que tener en cuenta: los traslados tienen un costo real (tiempo, plata, desgaste). Ese costo tiene que estar incluido en el precio. Muchas no lo calculan y terminan cobrando barato sin darse cuenta.
El dato que sorprende: el servicio a domicilio puede ser de los más rentables si sabés a quién ofrecérselo. Conozco profesionales que van a atender a domicilio en Palermo y Puerto Madero y cobran lo que quieren. Hay clientas que no van a ningún salón, todo el mundo va a su casa. El modelo no define el precio: lo define a quién le ofrecés el servicio.
3. Alquiler de espacio por horas
Qué es: alquilás un consultorio, una oficina o un box en un espacio compartido solo las horas que lo necesitás. No pagás un alquiler fijo mensual.
Para quién tiene sentido: para las que quieren profesionalizar la atención sin el riesgo de un alquiler fijo, o para las que no pueden o no quieren trabajar desde casa pero todavía no tienen el volumen de clientas para sostener un local propio.
Lo que tiene de bueno: pagás solo lo que usás. Podés empezar con pocas horas y escalar. Es la forma más inteligente de dar el salto del home studio al espacio propio sin exponerse demasiado.
Cómo encontrarlo: psicólogos, nutricionistas, centros de estética con espacio disponible, coworkings. Más opciones de las que parecen. Yo empecé así, le alquilaba horas a una psicóloga, después compartí espacio con una amiga, y recién entonces alquilé el estudio propio.
4. Trabajar en salones o estudios con comisión
Qué es: te postulás en un salón, un centro de estética o un estudio de cejas/pestañas y atendés ahí a cambio de un porcentaje de lo que facturás.
Para quién tiene sentido: para las que quieren ganar experiencia en un entorno profesional, construir cartera de clientas y no tener que preocuparse por la captación desde cero.
Lo que hay que saber antes de entrar: los esquemas más comunes son 60/40 (60% para el salón, 40% para vos) o 35/65 dependiendo de quién aporte los insumos. Algunos lugares suman un mínimo garantizado más la comisión. Hay que leer bien las condiciones antes de aceptar.
Lo que tiene de bueno: no invertís en estructura, no gestionás la captación de clientas (en teoría), y acumulás horas de vuelo en un entorno real. Para las que recién terminaron su formación, puede ser la forma más segura de empezar.
El límite: el techo de ingresos de este modelo es bajo. A medida que crecés, la comisión que cedés se vuelve cara comparada con lo que ganarías por tu cuenta.
5. Estudio propio con equipo
Qué es: tenés tu local, tu nombre, y personas trabajando con vos, en relación de dependencia o con comisión.
Para quién tiene sentido: para las que ya tienen una base sólida de clientas, saben gestionar su negocio y están listas para escalar sin depender solo de sus propias manos.
Lo que requiere: capital, tiempo fuera de la operativa para gestionar, y esto es lo que más subestima la gente, capacidad de liderar un equipo. No alcanza con ser buena profesional. Tenés que saber delegar, medir resultados y tomar decisiones que no siempre son cómodas.
El dato real: tener equipo no siempre significa ganar más. Mal gestionado, un equipo puede costarte más de lo que genera. Bien gestionado, puede darte algo que ninguno de los modelos anteriores da: que el negocio funcione aunque vos no estés.
¿Cómo saber cuál te conviene a vos ahora?
Tres preguntas simples para ubicarte:
¿Cuánto riesgo podés asumir hoy? Si estás arrancando o no tenés una base de clientas todavía, el riesgo tiene que ser mínimo. Home studio o alquiler por horas.
¿Cuántas clientas tenés por mes? Si son menos de 30, no necesitás un local fijo. Si son más de 60 y estás trabajando desde casa, probablemente ya es hora de dar el siguiente paso.
¿Qué te da energía y qué te drena? Suena blando pero no lo es. Si atender en casa te genera conflicto con tu vida personal, el modelo no es sostenible aunque los números cierren. Si ir a domicilio te agota, tampoco.
Lo que sí aplica a todos los modelos
Cualquiera sea el modelo que elijas, hay una variable que no cambia: necesitás saber tus números. Cuánto te cuesta cada servicio, cuánto necesitás ganar por mes para que tenga sentido, y cuándo es el momento de cambiar de modelo.
Sin eso, cualquier modelo puede funcionar mal. Con eso, casi cualquier modelo puede funcionar bien.
¿Querés un mapa claro de por dónde empezar?
En la guía gratuita que armé está el detalle de cada etapa con los pasos concretos: cómo arrancar con riesgo mínimo, cuándo y cómo evolucionar de un modelo al siguiente, y los números básicos que necesitás tener claros antes de tomar cualquier decisión.
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Erica Hardt es directora de Brow & Lash Academy, con más de 4.000 alumnas formadas en Argentina y Latinoamérica. Además de la formación técnica en cejas y lifting de pestañas, se especializa en gestión de negocios para profesionales de la belleza.